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lunes, 24 de agosto de 2015

Un poco de comida callejera o "Street Food" de Tailandia...

Bangkok y Phuket.

Una de las cosas que más nos han sorprendido de Tailandia son los precios abusivos de cualquier tipo de comida en los restaurantes y en los hoteles, por ésta razón casi todo el mundo terminamos comiendo en algún lugar de la calle donde encuentras varias casetas de comida callejera sin importarnos en ningún aspecto la calidad ni la sanidad. Por el simple hecho de estar de vacaciones nos quitamos los tapujos sobre estos aspectos y nos convencemos  que es algo muy normal o exótico y que debemos hacerlo. Hasta cierto punto creo que hacemos bien, ya que a veces estamos sumergidos en tonterías excesivas que han hecho que sea pecado comer cualquier cosa que no tenga fecha de caducidad, pero tampoco hay que confiarse y dejarse llevar por la emoción y comer cualquier cosa.

Dulces de arroz variados @ Cina Town, Bangkok, Tailandia.

A nuestra llegada a Bangkok esperábamos encontrar todo tipo de comidas exóticas esperando en cada esquina, pero lo primero que vimos fue una cervecería irlandesa con costillas asadas y hamburguesas. Esa misma noche teníamos mesa reservada en uno de los mejores restaurantes de Asia así que no nos preocupamos mucho qué comer y dónde.

Hong Kong noodles @ China Town, Bangkok, Tailandia.

A la mañana siguiente después de un desayuno de hotel con el típico continental, japonés, chino, árabe y algún que otro estilo culinario más, nos adentramos por las calles de Bangkok para ver qué podíamos degustar. Sin saberlo terminamos en la zona más comercial de Bangkok, donde varios centros comerciales con sus grandes marcas y luces de todos los colores intentan sonsacar a quienes se atreven a entrar, tres veces más del precio original de cualquier producto que quieran comprar.
Evidentemente dentro de cualquier centro comercial encontrarás varios puntos de venta con una oferta muy variada, pero como ya he dicho, cuando vas de vacaciones vas a lo Rambo, sin miedo.

Bollitos al vapor variados @ Bangkok, Tailandia.

Paseamos por los alrededores hasta encontrar un sitio donde hacen bollitos al vapor rellenos de carnes varias y algún que otro dulce. Nos pedimos uno de carne de “Pulled Pork” y otro de “Pollo con Crema de Kimchi y Mahonesa de Cacahuete”, ambos bastante ricos y con un toque de picante de escándalo. No superaron los 3.00 €, cosa que lo hace caro por lo que recibimos, pero íbamos por el buen camino.

Brochetas variadas a la barbacoa @ Bangkok, Tailandia.

Después de dar alguna que otra vuelta más terminamos comiendo algunos  que otros alimentos que en alguno de los casos no teníamos ni idea de lo que eran. Unos fueron unas “brochetas de cerdo con salsa barbacoa” que estaban de escándalo por unos 30 céntimos, unos “huevos de codorniz rebozados” también por unos 30 céntimos y unas “bolas de masa rellenas de gambas, queso, jamón york y algo más cubierto con alguitas y un par de salsas” por unos 2.00€. La verdad que la experiencia no estuvo nada mal, pero no era todavía lo que queríamos encontrar, queríamos algo más callejero, algo más peligroso a lo que calidad y sanidad representan.

Brocheta de huevos de codorniz rebozados con salsa de miel @ Bangkok, Tailandia.

La mañana siguiente nos adentramos al barrio chino de Bangkok, ya que por lo visto sería el lugar que realmente estábamos buscando y donde realmente podríamos disfrutar de lo lindo a lo que comida callejera representa. Y menos mal que tomamos la decisión de acercarnos a este barrio…

"Takoza" bolitas rellenas variadas @ Bangkok, Tailandia.

Calles repletas de gente sin espacio alguno, con los coches pasando entre nosotros, paradas de comida por todos los lugares imaginables e inimaginables, olores rancios, olores agradables, un sinfín de sensaciones a cada paso que dábamos. 

Dulces variados estilo crepes con cremas y salchichas @ Bangkok, Tailandia.

Comimos en varios puestos, donde disfrutamos de varias especialidades saladas,  dulces y donde el precio máximo no supera los 30 céntimos y donde comimos varios platos con bebidas incluidas por menos de 3.00€ los dos. Lo primero que nos pasó por la cabeza después de ver como tenían la comida amontonada en medio de callejones y donde lavaban los platos con agua básicamente fétida, fue cuanto tardaríamos en visitar un lavabo y seguidamente un hospital. Ese momento nunca llegó. Fue una experiencia de lo más satisfactoria y especial, donde pudimos disfrutar de lo lindo de todo lo que pudimos ingerir y de la experiencia de visitar dichos callejones. 

El mejor Pad Thai callejero de Bangkok @ China Town, Bangkok, Tailandia.

El recuerdo que nos hemos traído de Bangkok no son los “Tuk Tuk” ni ninguna comida en especial, sino que el olor a cloaca que se despliega por toda la ciudad y que parece ser que a nadie le importa.
A la mañana siguiente salimos hacia el Benidorm de Tailandia, donde te crees que vas a vivir de maravilla por muy poco dinero, pero realmente te encuentras precios de lujo para cosas que en realidad pagarías diez veces menos. En nuestro hotel teníamos alojamiento y desayuno y menos mal. Menos mal porque un desayuno costaba ni más ni menos que unos 30.00€, tal y como lo leéis. Nuestro hotelazo cobraba por un desayuno unos 30.00€ y lo más fuerte es que estaba lleno a rebosar a diario. Vistos los precios os podéis imaginar lo que cobrarían por una comida o una cena, nosotros no nos la jugamos. 

Pad Thai callejero @ Phuket, Tailandia.

Cada noche salíamos a cenar a unas paradas estilo feria que estaban a unos 10 minutos andando y donde podías disfrutar de los platos más tradicionales como el “Pad Thai” que no superaba los 5.00€ por ración, o mariscos y pescados varios a precios reales y sin el abuso y extorsión de los restaurantes o los hoteles. 

Calamar a la BBQ callejero @ Phuket, Tailandia.

Aun así y evidentemente, te cobran un poco más de lo normal ya que tienen que aprovechar un poco el tirón de los turistas. Durante todas las noches que comimos en estas carpas, ninguna de nuestras cenas supero los 30.00€ para los dos, cosa que nos ayudó a gastar un poco menos de lo que ya estábamos gastando. Disfrutamos de calamar, gambones de película y de una variedad de fideos innombrable, todo cocinado a la barbacoa y al momento, sin nada preparado con anterioridad.

Gambones recién sacados de la pecera y cocinados a la BBQ en la calle @ Phuket, Tailandia.

La última noche quisimos darnos un capricho y cenar en un restaurante enfocado a turistas donde servían vino y así disfrutar de un par de vasos mientras cenábamos, la cerveza de todos los días empezaba a agobiarnos ya. Qué equivocación tan grande que hicimos. Pecamos de turistas y nos tomaron el pelo como a turistas. De principio a fin una desgracia tras otra. Para empezar nos dieron una mesa donde no se veía ni la carta porque según ellos se acababa de fundir la bombilla, evidentemente pedimos un cambio inmediato a una mesa decente. 

Detalle restaurante callejero @ Phuket, Bangkok, Tailandia.

Al tomarnos nota especificamos entrantes y segundos, cosa que pareció ser un problema ya que hicieron lo que quisieron. Nos trajeron uno de los segundos sin haber recibido el vino para abrir el estómago,  sin haber visto los entrantes,   lo más divertido, seguidamente nos trajeron la cuenta. Vamos a ver… ¿te pido una cena completa y me traes un plato y la cuenta? Al menos dame la oportunidad de tomar un sorbo de vino. Al comentar nuestro problema pareció que todo podía empezar a salir bien, pues no. Nos trajeron el vino, cosa que a lo mejor después de probarlo podríamos haber evitado; nos trajeron uno de los entrantes y hasta que no terminamos y comentamos con nuestra camarera que faltaba otro, no se dignaron a sacarlo; sacaron uno de los platos principales, y a los 10 minutos sacaron el segundo, con un pequeño detalle… era el mismo que nos habían sacado hacía más de media hora cuando se equivocaron y nos sacaron un plato y la factura. Una experiencia de lo mas amarga posible en nuestra última noche de vacaciones.

El equipo de "De Restaurantes RC" disfrutando de lo lindo @ Phuket, Tailandia.


El viaje en sí ha sido una experiencia de lo más increíble. Hemos cenado en tres de los mejores restaurantes del mundo, “Gaggan”, “Aziamendi” y “Nahm”. Hemos comido en las calles más sórdidas de Bangkok rodeado de todo tipo de gente y pequeños animales. Hemos comido en carpas, mariscos, pescados y otras maravillas culinarias. No hay que olvidar los templos que hemos visitado, islas, playas, cuevas,… pero lo mejor de todo y lo que hicimos con más agonía de todo, fue el llegar al aeropuerto de Bangkok y gastarnos 30.00€ con un par de hamburguesas grasientas con sus patatas fritas y mil salsas.

A quien le guste Benidorm le gustará el Sur de Tailandia... la próxima vez nos vamos al Norte, con todo el respeto y admiración.

jueves, 4 de junio de 2015

Picar sí pica, pero...



Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

Una de las cocinas que más me atrae y que más me ha enamorado desde tiempos atrás, es la mexicana. Sabores intensos y picantes extremos de distintos niveles que hace que mi boca salive solo con escribir estas tres líneas. Ya son unos cuantos años que llegué a Madrid y varios los restaurantes mexicanos que he podido disfrutar, pero desde hace un tiempo que tenía ganas de pisar este restaurante. Muchos conocidos me lo habían recomendado como uno de los mejores de Madrid, y entre una cosa y otra nunca llegaba a disfrutarlo. Pero hace unos días tuvimos la magnífica idea de lanzarnos al ruedo y visitarlos. ¿Hicimos bien?

 Restaurante Mestizo @ C/ Recoletos nº13, Madrid.

El restaurante en cuestión es el “Mestizo” de la calle Recoletos de Madrid, exactamente en el numero 13. Una zona que está en auge y que cada día más restaurantes deciden abrir puertas para aprovecharse de dicha moda.
Intentamos hacer una reserva temprana para poder estar tranquilos y disfrutar de todo sin agobios ni prisas, ya que todas mis experiencias en los mexicanos de medio mundo incluido México han sido un poco estresantes al ser lugares de fiestas y concentraciones familiares celebrando algún acontecimiento.
Al llegar, el lugar estaba casi desierto, una pareja en la barra y una mesa terminando de comer en la sala principal. Nos recibieron con una sonrisa y muy buenas maneras. Nuestra mesa, aunque por lo que pudimos apreciar por la reacción de un camarero que avisaba al encargado de que ya estaba reservada, era inmejorable. La verdad que si no fuera por el mural iluminado que tienen en la pared principal de la sala, nunca hubiera dicho que estaba en un mexicano. 

 Restaurante Mestizo @ C/ Recoletos nº13, Madrid.

Solo sentarnos nos ofrecieron unas bebidas, recomendando  margaritas, cosa que sin pestañear aceptamos encantados. Mientras yo disfrutaba de mi margarita, mi acompañante que hoy por fin le pondré nombre, decidía los platos que íbamos a deleitar. 

 Margaritas @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

Yolanda decidió ir a por dos desconocidos para nosotros e intentando conocer nuevas experiencias para el paladar. La primera elección fue “POLLO NEGRO”, pechuga bañada en salsa de cuitlacoche. (Trufa mexicana), maíz dulce, cebolla y ajo, gratinada servido con arroz y verduras al vapor. Y la segunda fue “CHILE RELLENO DE FLOR DE CALABAZA Y QUESO”, chile poblano relleno de Flor de calabacín, maíz y queso servido con arroz y frijoles.
Como yo soy un agonías y siempre quiero probar cuanto más mejor, le dije de coger también un entrante para ir haciendo boca. Nos decidimos por una selección de entrantes nombrado “PLATO MIXTO DE ANTOJITOS”, en el que encontrábamos una flauta, una quesadilla, un tamal y una jalada acompañados con salsa roja y nata.
La elección parecía la adecuada y perfecta para saborear algo diferente alejándonos de los tacos y fajitas que siempre aparecen en cenas con la marca “mexicana”. Pues que os voy a contar… creo que deberíamos haber ido a lo más popular y clásico sin arriesgar.
Para empezar con las margaritas nos acercaron unos “totopos” con salsa verde mientras hacíamos tiempo para los entrantes. Ricos, correctos y con un picante aceptable para todos los públicos.

 Totopos con Salsa Verde @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

Cuando acercaron los entrantes, el plato de antojitos, la decepción visual fue importante. De acuerdo que el precio no era exagerado para ser un entrante tan completo, pero si se maquillara un poco, ¿no creéis que atraería más? 

 Plato Mixto de Antojitos @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

Ninguno de los elementos destacó por su sabor o presentación, solo el “Tamal” parecía que quería ser detectado y considerado. Realmente fue el único elemento de los entrantes que por sabor y envoltorio nos llamó la atención, aun así no era un “tamal” excepcional.

 Plato Mixto de Antojitos @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

Una vez terminados los entrantes y casi las margaritas, se me ocurrió pedirle al camarero algunos picantes para catar ya que los entrantes carecían de dicho condimento. Nos acercó una selección de los picantes que tenían; habanero, serrano y desgraciadamente no recuerdo el tercero ya que estaba muy emocionado imaginándome mi boca enchilada con los dos primeros.

 Salsas Picantes @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

Con algunos “Totopos” empecé a saborear dichos picantes, con tan mala fortuna que uno de ellos me destrozó el paladar. Sí señores, a mí… a ese amante de los picantes que desayunaba “birds eye” o que en su día probó un “pimiento fantasma” sin parpadear. A sorpresa del camarero que según él, el picante que me mató era el menos picante. Qué le vamos a hacer.
A medio disfrutar o sufrir de los picantes llegaron los platos principales. Ocurrió algo parecido a los entrantes. Visualmente no decían nada, pero lo peor fue al hincar el diente. Digo lo peor porque empecé por el que esperaba que tuviera ese efecto “guau” de sabor, el “Pollo Negro” que estaba cubierto de “cuitlacoche”. 

 Pollo Negro @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

Soy un amante del cuitlacoche y gracias a mis grandes amigos mexicanos nunca me falta aunque sea enlatado. Para los que no sabéis lo que es el cuitlacoche, es un hongo que le sale al maíz con un sabor muy peculiar que desde hace siglos forma parte de la gastronomía mexicana llegando a ser la trufa de la zona. A lo que íbamos, que desilusión al cortar un trozo y saborearlo. El sabor del pollo a la plancha y el queso fundido no dejaban saborear el hongo. Aparte de que el servicio de arroz era muy básico y como se puede apreciar en las fotos, las verduras al vapor dejan mucho que desear. ¿Dos trozos de calabacín y dos de zanahoria?
La sorpresa de la noche fue el “Chile Relleno de Calabaza”. 

 Chile Relleno de Calabaza @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

Aunque la presentación era igual de triste que la del pollo, el sabor te abofeteaba diciéndote lo contrario. La presentación pasó a un segundo plano y la riqueza de su sabor mostró unas sonrisas en nuestras caras de que al menos habíamos acertado con un plato, que bien acertamos. Un picante muy agradable y una combinación de sabores muy ideal para alegrar nuestros sentidos.

 Cerveza Modelo Especial @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

La noche ya terminaba para nosotros y después de unas margaritas y una buena cerveza “Modelo Especial” fina al paladar y de sabor suave, decidí como buen ansias que soy pedir postre. Dentro de la selección que tenían y sin pensarlo mucho decidí que la “Tarta de Tres Leches” era la ideal. 

 Tarta Tres Leches @ Restaurante Mestizo, C/ Recoletos nº13, Madrid.

La verdad que es una tarta poco interesante la pidas donde la pidas, pero que siempre esperas que alguien le de una vuelta y la mejore. Pero hay que decir que el bizcocho tenía la consistencia correcta y no se desmontaba al estar bañado con tanta leche.
La verdad que esperábamos mucho más después de tanta recomendación y de tanta intriga, pero nos ha decepcionado un poco.
El servicio fue correcto, las bebidas ideales y de un precio dentro de lo esperado, el establecimiento bonito pero no sorprendente, limpio y un servicio rápido. Teniendo en cuenta que más de un tercio de la factura fue de las bebidas creo que no está mal si sabes elegir, pero por nuestra parte seguiremos visitando nuestro mexicano favorito donde sabemos que no nos defraudarán.

( Cena para dos con dos bebidas cada uno y un entrante a compartir, 73.15€ )

lunes, 12 de enero de 2015

Las bravas de Vilanova i la Geltrú...



Ruta de las patatas bravas en Vilanova i la Geltrú.

¿A quién no le gusta las patatas bravas en su mayor esplendor? En Vilanova i la Geltrú tienen algunas variedades de este suculento manjar.

En este caso me gustaría reflejar un pequeño párrafo antes de empezar de wikipedia:

“El origen de este plato no está muy claro; hay quien lo atribuye a «Casa Pellico» y otros dicen que se empezó a servir en «La Casona», ambos bares madrileños y ya desaparecidos. Lo que sí es cierto, es que fue sobre el año 1960 y que las colas alrededor de estos dos bares sólo para probar las patatas bravas fueron míticas. También existe mucha controversia sobre los ingredientes de esta salsa; básicamente se diferencian en dos vertientes, aquellos que defienden la presencia del tomate y otros que opinan que no debe llevarlo y que su color se debe a la presencia del pimentón.”

Aunque todos hemos crecido rodeados de ellas, ninguno podríamos decir cual es la receta de esa salsa que realmente se podría proclamar como la primera o auténtica.
Por toda España las sirven con una salsa de tomate picante sin nada más, por algunas zonas con una salsa “All i Oli” con un poco de pimentón, en otras, mayonesa con salsa picante especial y así puedo seguir hasta que me duerma…
En Vilanova i la Geltrú tenemos todas las variantes y la verdad que es bastante difícil conocerlas todas, pero aquí os dejo algunas de las más conocidas y otras muy sabrosas pero menos conocidas.
Todos los que son de la ciudad conocen sí o sí las bravas del “Genil” y del “Giraldillo”, ya que son las que nos han alimentado gran parte de nuestra historia, pero hay algunos bares donde te pueden sorprender un poco más y dejar las tradiciones un poco atrás.
En esta visita patatera hablaremos aparte de estos dos conocidos locales también del “Sa Calma” y del “Bar Pedralbes” más conocido como “La Chata”. Dos establecimientos desconocidos por muchos pero con el producto estrella que no deja indiferente a quien las cata.

“Sa Calma”, Passeig del Carme, Vilanova i la Geltrú.
 
Patatas Bravas @ “Sa Calma”, Passeig del Carme, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

En el mítico Passeig del Carme de Vilanova i la Geltrú nos encontramos con este hermoso lugar con sus vistas y su actitud positiva hacia el comercio de la hostelería. Un establecimiento donde dos personas de lo mas amigable nos aderezan con sus tostas y tapas la mejor cerveza de grifo de la zona y sus espectaculares patatas bravas cocinadas a ese punto estupendas que tanto nos gusta, y con el picante adecuado para que grandes y pequeños podamos saborearlas. Su salsa, mas parecida a una “Salsa Rosa” que a la de tomate tradicional, te deja un sabor y una satisfacción completa, cocinadas por orden y servidas en una buena cantidad,  ideales para compartir, una salsa diferente para lo que la zona está acostumbrada, pero muy aconsejable para limpiar impurezas del pasado. La ración cuesta 5,00€ y es ideal para compartir en su terraza y disfrutar del día sea soleado o no.

“Bar Pedralbes” o “La Chata”, La Collada, Vilanova i la Geltrú.

 Patatas Bravas @“Bar Pedralbes” o “La Chata”, La Collada, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

Uno de esos bares que solo relacionamos con currantes y en los que muchas veces nos equivocamos al no entrar. Regentado por la “Chata” y casi siempre su familia, solo el fin de semana te dejarán saborear sus grandes recetas de tapas y sus suculentas patatas bravas. Un lugar con mucho carisma y cariño en lo que hacen, porque para hacerlo mal ya hay otros. Sus patatas bravas que más de una vez salen de su huerto, las acompañan de una salsa “All i Oli” con algún aderezo ya sea pimentón u otra cosa que hace que también tenga el color rosa conocido. Unas patatas bravas servidas con el carisma de su cocinera y dueña que no dejarán indiferentes a ninguno que quiera disfrutarlas. La ración sale a unos 4,00€ y lo puedes acompañar con un botellín bien frío y con las ganas de disfrutar tranquilo de su terraza cubierta.

“El Genil”, C/Jardi nº77, Vilanova i la Geltrú.

Patatas Bravas @ “El Genil”, C/Jardi nº77, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

Para muchos el principio de las famosas patatas bravas de Vilanova, para otros la tradición aburrida de las mismas. Un lugar que se ha ido modernizando con los años y que tiene a su clientela fija que sí o sí se pasará caiga quien caiga, fieles hasta la muerte. Pero como dice la leyenda todo empezó con ellos, ¿por qué no tenemos ese sabor de boca que lo justifica? Las patatas ya no parecen ser las que usaban antiguamente crujientes y sabrosas, ahora son sabrosas… crack!,  la salsa blanca, una mayonesa aguada muy adecuada para este plato y su picante peculiar,  se pierden por culpa de la cocción de las patatas. Un lugar que hay que visitar para comprender la tradición del tapeo de la ciudad, pero que para mi gusto ha perdido con los años y se ha quedado atrás. La ración sale por unos 6,00€, y las puedes acompañar con una alta variedad de tapas y bebidas.

“El Giraldillo”, C/ del Pelegrí Ballester nº19-21, Vilanova i la Geltrú.

Patatas Bravas @ “El Giraldillo”, C/ del Pelegrí Ballester nº19-21, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

Si la leyenda no se equivoca son familiares del “Genil”… pero como no me la quiero jugar no lo voy a afirmar. Según cuentan ya hace muchos años se separaron para abrir este establecimiento, asimilando la variedad de tapas de sus familiares siendo casi al 100x100 iguales, con la diferencia de contar con un establecimiento mucho más grande. En mis visitas a la ciudad este era un establecimiento donde sí o sí tenía que ir a comerme las patatas bravas y donde sí o sí siempre acercaba a algún conocido mío para sorprenderles con las mismas. Pero desde hace unos años lo he dejado de hacer por la misma razón por la que no me sorprendieron las bravas de sus familiares, a mi parecer han perdido ese toque cariñoso con las mismas. Siempre están a tope de clientes que siguen fieles a ellos, pero lo único que me hace volver es esa salsa que sigue con el sabor que recuerdo de la infancia cuando mis padres me llevaban a satisfacer mis llantos de hambre. Las patatas han perdido la gracia, pero la salsa es la que verdaderamente me saca una sonrisa. La ración sale a unos 6,00€ y la variedad de productos que tienes para acompañar es infinito.

Una cosa es segura, si vais a Vilanova i la Geltrú y no caéis en algunos de estos lugares, “El Genil” o “El Giraldillo”, os perderéis una experiencia muy grata para el paladar, pero si queréis cambiar un poco de lo tradicional y sorprender un poco con un cambio que no os dejará indiferentes, acercaros a “Sa Calma” con sus vistas y buena localización, o a “La Chata” donde su personalidad os dejará sorprendidísimos!