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Mostrando entradas con la etiqueta mejillones. Mostrar todas las entradas
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lunes, 2 de mayo de 2016

Mejillones para todos los gustos... La Mejillonera.

La Mejillonera, Calle de la Paloma, 33, Burgos.

Estando de visita rápida por Burgos, había una parada que sí o sí teníamos que hacer. En realidad íbamos a un par de sitios que ya conocíamos pero hubo una sorpresa en nuestra estancia y casualidades de la vida y sin saberlo  nos encontramos que era el concurso de tapas,  toma ya, lo que nos faltaba!
Empezamos en un par de sitios que os contaremos en otra entrada pero ahora vamos a lo que vamos.
thumb_IMG_1401_1024La Mejillonera @ Calle de la Paloma, 33, Burgos.
En un lugar de toda la vida y que si vas a Burgos es visita obligada, está   La Mejillonera.
thumb_IMG_1382_1024La Mejillonera @ Calle de la Paloma, 33, Burgos.
Entrando en la conocida Mejillonera,  barra larga a mano izquierda y a la derecha una estrecha tabla para que puedas ir dejando tus bebidas  y puedas empezar a probar infinidad de mejillones y bravas típicas del lugar.
Como buenos “mejilloneros” que somos queríamos probar un par pero no mucho más porque queríamos continuar probando más tapas en otros lugares, así empezamos:
thumb_IMG_1385_1024Mejillones con Mayonesa @ La Mejillonera, Calle de la Paloma, 33, Burgos.
"Mejillones con Mayonesa", mitad con picante, así hay para los dos gustos. La mayonesa muy fina  de textura y muy suave.
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Mejillones a la Vinagreta @ La Mejillonera, Calle de la Paloma, 33, Burgos.
"Mejillones  a la Vinagreta", en su punto exacto de vinagre y bien cargados. Ole que ricos!!
thumb_IMG_1400_1024Patatas Bravas @ La Mejillonera, Calle de la Paloma, 33, Burgos.
Y para terminar ya que queríamos seguir con la ruta, teníamos que probar las bravas. La salsa de la casa muy suave, las patatas entre hervidas y fritas se deshacen en la boca, en realidad estaban  espectaculares.
( Dos raciones de mejillones, unas bravas y dos cañas unos 12€ )

martes, 9 de junio de 2015

Entras serio y sales más contento que su propia burbuja...



"La Burbuja Que Ríe, C/ Ángel nº16, Madrid."

Hace unos doce años aterricé por primera vez en Madrid. Solo era para un par de días ya que un amigo y yo estábamos de ruta gastronómica por España y el tiempo era limitado en cada ciudad. Como no, la cosa se torció y ni dos días ni nada, al final fueron cuatro ya que perdíamos el AVE a Valencia cada vez que íbamos a Atocha. Hay que decir que llegábamos a la estación tres horas después de que el tren hubiera partido… no preguntéis.
Dentro de estas andanzas, uno de los primeros restaurantes donde comí en Madrid y que tiene un sentimiento especial para mí, es “La Burbuja Que Ríe” en la calle Ángel numero 16. Un restaurante asturiano que desde hace años no deja a nadie indiferente. 

 La Burbuja Que Ríe @ C/ Ángel nº16, Madrid.

Cuando entras parece el típico restaurante de menús por la disposición de las mesas con una decoración intentando imitar las sidrerías de los pueblos asturianos más escondidos. Pero cuando sales solo piensas en lo bien que has comido y lo bien que lo has pasado. Una experiencia de lo más agradable en todos los sentidos.
Hace unos días estando de día libre y sin rumbo alguno terminamos en la zona de la Latina donde queríamos tomar unas cañas. No se sabe cómo nos desviamos un poco de la idea principal y terminamos tomando unas sidras en “La Burbuja”. 


Uno de los culpables de que no nos quisiéramos marchar… ¡me refiero a la sidra, no al camarero! @ La Burbuja Que Ríe, C/ Ángel nº16, Madrid.



Y como no, unas sidras se convirtieron en “siéntate en una mesa y come unos cuantos platos”. Supongo que fue el efecto de la sidra…
Nos acercaron la carta y empezamos a ojearla. Ninguno de los dos tenía claro que pedir, cosa que estaba complicando y atrasando el servicio de nuestro fantástico camarero ya que cada vez que venía a coger la nota se iba con la libreta en blanco. Al final y gracias a las casualidades del destino, vimos una pizarra colgada justo en la pared de nuestra mesa donde ofrecían un menú con una combinación excelente.

 Menú cerrado @ La Burbuja Que Ríe, C/ Ángel nº16, Madrid.

El menú consistía en una “Tabla de Quesos Asturianos”, “Navajas a la Plancha”, “Mejillones a la Sidra”, “Entrecot de Buey +/- 300 grms” y como no otra “botella de Sidra” por 39€.
La “Tabla de Quesos Asturianos”, a parte de ser  bastante grande, tenía una buena variedad en la que no podía faltar ese “Cabrales” tan estupendo.

"Tabla de Quesos Asturianos" @ La Burbuja Que Ríe, C/ Ángel nº16, Madrid.

Las “Navajas a la Plancha” con una súper picada de ajo y perejil estaban en su punto, pero para mi gusto con demasiado aceite cosa que no me alegraba mucho.

"Navajas a la Plancha" @ La Burbuja Que Ríe, C/ Ángel nº16, Madrid.

Los “Mejillones a la Sidra” abundantes en cantidad y con un jugo perfecto. Desgraciadamente varios estaban cerrados y se quedaron tristemente abandonados dentro de la olla.

 "Mejillones a la Sidra" @La Burbuja Que Ríe, C/ Ángel nº16, Madrid.

El “Entrecot de Buey”, con sus patatas fritas y pimientos del padrón terminaron de satisfacer nuestras ansias de comer. Cuando nos acercaron el plato de metal salpicando las gotas de la carne cocinándose, nos aceleramos a poner todos los trozos encima de las patatas para que no se siguiera cocinando y así comernos la carne como más nos gusta, muy poco hecha. Súper sabrosa.

 "Entrecot de Buey" @ La Burbuja Que Ríe, C/ Ángel nº16, Madrid.

Evidentemente después de dos botellas de sidra y de semejante cena improvisada, no pudimos hacer honores a ningún postre. Nos terminamos la sidra que nos quedaba mientras podíamos ver como el restaurante ya se había llenado a rebosar y tenía ya la barra petada y una lista de espera en la entrada. 

 Interior del restaurante poco antes de irnos @ La Burbuja Que Ríe, C/ Ángel nº16, Madrid.

El servicio siempre ha sido de lo más agradable aunque tengan el local abarrotado, la comida perfecta calidad precio y el ambiente inmejorable.
Aunque hayan pasado tantos años de mi primera visita, cada vez que entro en “La Burbuja” me traslado a esa época, ya que pocas cosas han cambiado en su interior.

( 1 botella de sidra + un menú para dos con otra botella de sidra unos 43€ )

jueves, 9 de abril de 2015

¿A quién queréis engañar? No deis más gato por liebre...



Restaurante Pescadería Peixos Victoria, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.



"Me gustaría reflejar una disculpa muy directa a los antiguos propietarios de la pescadería “PEIXOS VICTORIA”, ya que no tienen nada que ver con los nuevos propietarios de dicho establecimiento. Como digo en el escrito, desde mi niñez me encantaba pasarme por su tienda a observar todo el pescado y la buena relación que tenían con sus clientes! Eran una gente extra trabajadora y que dedicaron toda su vida en asegurarse de que el negocio estaba siempre bien situado y bien visto por todos sus clientes y aquellos que no lo fueron.
Asi que me repito en las disculpas a la familia que durante muchos años hizo que PEIXOS VICTORIA fuera un referente de Vilanova i la Geltrú.

GRACIAS POR ESOS MARAVILLOSOS AÑOS"
 

Es una lástima que tengamos que hacer los siguientes comentarios de un establecimiento, y muchas veces es una desdicha tras otra que se juntan para que todo salga mal… realmente fue una desdicha? O son así día a día?
Cuando era solo un crio siempre iba a una mini plaza a jugar a la pelota con algunos amigos, donde varios comercios intentaban continuar con la vida rutinaria, había restaurantes, una farmacia, una asociación de pescadores, varios vecinos de toda la vida y una pescadería. Dicha pescadería era una de las frecuentadas por mis padres, donde tenías tal variedad de pescados que asustaba el pensar que iban a vaciar el mar. Situada justo en frente del puerto deportivo y muy cerca del puerto pesquero, mostraba una gran variedad y una muy buena calidad de productos recién extraídos del mar. Pero esto solo era cuando yo era un crio…
Justamente esta semana santa, hemos visitado algunos familiares de la zona y hemos aprovechado para conocer algunos sitios nuevos y seguir con nuestras andanzas por el blog. A nuestra sorpresa vimos como la ya nombrada pescadería se había convertido en restaurante. Un poco de pena me golpeó e hizo que quisiéramos entrar para poder dar un último adiós a la pescadería y una bienvenida al restaurante.

 Restaurante Pescadería "Peixos Victoria" @ Passeig Marítim nº64, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

Con el día que hacía, soleado y estupendo, decidimos sentarnos en la terraza donde algunos comensales ya estaban sentados y esperando sus viandas. Esperamos a ver si algún camarero nos ofrecía mesa, pero al ver que nadie se dirigía a nosotros decidimos entrar y preguntar si nos podíamos sentar fuera. La respuesta fue cordial y fácil, ya que simplemente nos ofrecieron sentarnos en cualquier mesa que nos gustase sin salir con nosotros a acompañarnos.

Restaurante Pescadería "Peixos Victoria" @ Passeig Marítim nº64, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

Decidimos sentarnos en una de las primeras, a la vista de cualquier camarero, y he aquí cuando empezaron las desdichas.
Al ver que el menú del día no era de nuestro agrado, decidimos ir a la carta con un par de selecciones estrella de la zona y una un poco convencional. La primera elección fue una ensalada típica de la ciudad, el “Xató”. Una base de escarola acompañada de bacalao en migajas, anchoas, aceitunas arbequinas y atún de buena calidad, todo aliñado con una salsa romesco. Insistimos que queríamos la ensalada de la carta y no del menú del día que asumíamos que iba a ser más pequeña y la queríamos compartir.
Cuando dejaron el plato de dicha ensalada en la mesa, me quería morir. Era una sombra muy lejana de lo que realmente es la famosa ensalada, estuve un rato sin reaccionar ni tocar la ensalada, agarrando fuerzas para comentarle a la camarera mi desagrado por dicha aberración. 

Intento de "Xató" @ "Restaurante Pescadería Peixos Victoria" Passeig Marítim nº64, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

Al comentarle la situación a la camarera, entró a comentarlo con la encargada o dueña del establecimiento, salió y se disculpó comentando que se habían equivocado y me habían sacado la del menú del día. Aun así no era un plato digno del menú del día bajo el seudónimo de “Xató”, simplemente llámale ensalada con algo más.
Nos cambiaron la ensalada por una más parecida a lo que queríamos, pero con algunos inconvenientes de los ingredientes principales y sin ningún sabor en especial que destacase. Cabe decir que si no hubiéramos sido de la zona y simplemente estuviéramos turisteando de vacaciones, nos hubieran cobrado 9€ por la primera ensalada y todos tan contentos.

"Xató" @ "Restaurante Pescadería Peixos Victoria" Passeig Marítim nº64, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

La segunda elección fueron unos “Mejillones de Roca al Vapor”… no es ilegal coger los mejillones de roca de la zona? Los pedí por curiosidad, ya que hace años prohibieron su recolección y si la estuvieran permitiendo no estarían por debajo de los 15€ en un restaurante. Bueno, aparte de esto como ya he dicho, los pedí al vapor, ni vapor, ni humo ni nada, “a la Marinera” que me los traen. Ya no sabía ni donde esconderme, ni a quien llamar. Tal fue mi mal estar que decidí simplemente comerlos y esperar a que me trajeran el plato que faltaba para comerlo, pagar e irme.

"¿Mejillones de Roca?" @ "Restaurante Pescadería Peixos Victoria" Passeig Marítim nº64, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

Cuando ya nos traen el último plato me puse a mirar a ver si había una camara oculta y me estaban gastando una broma. Eran unos “Sevillanos”, unos calamares en harina que deben de estar jugosos y tiernos para el disfrute del comensal, a simple vista y sin probarlos ya se podía ver lo secos y duros que estaban, básicamente estaban cocinados varias veces y sin cariño alguno hacia quienes quieran hincar el diente sin perderlo.

"Sevillanos" @ "Restaurante Pescadería Peixos Victoria" Passeig Marítim nº64, Vilanova i la Geltrú, Barcelona.

Decidimos pagar e irnos a tomar un café a cualquier otro sitio después de tan mala experiencia, pero nos lo ponían difícil, no querían que marcháramos. Desde que pedimos la cuenta hasta que decidimos levantarnos porque no la traían pasaron perfectamente 15 minutos, al llegar a la barra y comentarle a la supuesta encargada que queríamos pagar, con mala cara y sin preguntarnos qué tal nuestra experiencia, cogió la tarjeta de crédito de mi acompañante y se la llevó a otra zona para pasarla por el datáfono. Pero, ¿usted no sabe que no puede llevarse la tarjeta de nadie? ¿No sabe que debe acercar el datáfono delante del comensal o pedirle que se acerque con la tarjeta?
Me destruye el ver que algo tan bonito como la restauración pueda verse manchado por situaciones como esta. Como ya he dicho, a lo mejor fue una serie de desdichas una detrás de otra como el que más mala suerte tiene, o simplemente fue una mala gestión e inexperiencia de todo el personal. No lo sé ni lo sabré ya que no creo que vuelva a visitar dicho lugar. Pero si alguien lo hace y tiene una buena experiencia que no dude en compartirlo conmigo.

( 30€ la visita, por 3 platos y una botella de agua… sin comentarios. )